la historia del jujeño que un día tocó fondo y hoy brilla en el boxeo

El boxeador jujeño Agustín “El Zurdo” Celis tiene 27 años y nació en el barrio Coronel Arias, en San Salvador de Jujuy. Creció en los pasajes que quedan detrás de la Comisaría y de la Avenida Presidente Perón, donde tuvo sus primeras canchitas, sus primeras peleas y también su primer apodo. “A mí me dicen el Zurdo desde los 8 años, cuando jugaba a la pelota”, recordó entre risas en diálogo con Canal 4 de Jujuy.
Pero su historia no es lineal. Es una trama de caída, búsqueda y reinvención que hoy lo convierte en uno de los nombres más fuertes del boxeo jujeño amateur.
Del barrio a la oscuridad: la historia del jujeño que triunfa en el boxeo
Celis no esquiva su pasado. “Yo tuve problemas desde muy chico, andaba por un mal camino. Era un pibe de la esquina, de excesos, de malas decisiones”, relató. Esa etapa marcó su adolescencia y sus primeros años de adulto. “Si hablara mi barrio antes, no contarían nada bueno. Pero hoy contarían otra cosa: que soy el orgullo de los pasajes”, dijo.
El click no llegó desde una charla ni desde un ultimátum, sino desde el cansancio. Desde el cuerpo. “Un día me di cuenta de que estaba destruido físicamente. No tenía rumbo”, reconoció.
El boxeo apareció sin plan ni destino deportivo. Celis solo quería defenderse de un vecino con el que, según sus palabras, “no tenía paz”. Fue entonces que preguntó dónde entrenar y cayó en el Power Center.
“No tenía en la cabeza competir. Ni loco. Fui a aprender a defenderme”, dijo. Para él ese gimnasio tenía algo más, encontró un ecosistema distinto al del barrio. “Conocer a la gente de Brenda Carbajal fue clave. Ver cómo vivían, cómo entrenaban, cómo se paraban frente a la vida… eso me contagió”, relató.
“El deporte me abrió una puerta a otro mundo que yo desconocía. Es la base de los cimientos que reconstruí”, aseguró.
Agustín Celis – Boxeo Jujuy Foto agustiin_celis (1)
En el ring y en la vida: otra pelea
El cambio no fue solo técnico. Fue cultural. “Antes me rodeaba de gente que vibraba bajo. Y yo vibraba ahí. Hoy me rodeo de deportistas, de gente que trabaja, estudia, aspira a cosas”, remarcó.
Ese giro también lo llevó a hacer las paces con heridas viejas. Incluso con aquel vecino conflictivo. “Hoy entiendo todo. Era un pibe más, sin herramientas. Hicimos las paces. Lamentablemente después falleció, fue un golpe para todos”, recordó con emoción.
Hoy Celis compite y gana. Tiene cinturones, entrenamientos diarios y una meta clara. Pero no cambió de barrio por olvido: “Yo ahora estoy en Los Perales, pero bajo siempre a Coronel Arias a ver a mi gente. Los extraño. Es mi barrio”.
Celis lleva siempre una Biblia en el bolso. No por dogma, sino por compañía. “No soy de ir a la iglesia, pero soy creyente. Ese libro me ayudó en los campeonatos. Siento que tengo que dejar un mensaje”, dijo.
Hoy la historia del Zurdo es una historia de barrio, de deporte, de fe, de caerse y levantarse. Una historia que ya se cuenta en Coronel Arias y que empieza a escucharse en todo Jujuy. “Si yo pude, cualquiera puede. Esa es la posta”, cerró.
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Fuente: www.todojujuy.com




